El huevo

 

ayer, cuando llegué
a la cima del cerro
pude apreciar el pueblo
amaneciendo a mis pies

mi lengua, áspera y seca
me pedía agua fría
pero no existía
en esa atmósfera árida

lo único que divisé
fue un nido
recién hecho con palitos
y peluzas encontradas en la calle
me acerqué y pude ver el huevo
lleno de esperanza
atento al cambio de estación

Este poema es del libro Dulce Oscuridad, disponible en Amazon.